Me gusta la guitarra, me gustas tú.
domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Una sociedad estancada.
Quien viva en la Venezuela del chavismo y por extensión del madurato, tal vez coincida conmigo, que hoy Venezuela tiene una fuerte coincidencia con el libro Rebelión del Atlas de Ayn Rand. La burocracia ahoga la capacidad de innovación de la gente productiva con múltiples y arbitrarias regulaciones. A diario nos enteramos de escandalosos casos de corrupción, el dinero no fluye a los que se esfuerzan y producen y el Estado utiliza cuánto medio tiene a su alcance para destruir empresas, o bien ahogarlas financiera y económicamente mediante controles de precios para luego estatizarlas con el objeto de beneficiar a unos pocos amigos del poder o simplemente para vengarse de quienes no piensan como los gobernantes.
Hoy, el venezolano siente que no tiene caso ahorrar para el futuro. No visualiza un mediano y largo plazo que le permita planificar su desarrollo. Se limita a levantarse todas las mañanas y ver cómo puede hacer para sobrevivir.
En nombre de la solidaridad social se destruyeron la industria ganadera y láctea, de siembra y cultivo. Venezuela importa hasta los granos de frijol negro (caraotas) algo que resulta hasta inverosímil.
Con las cuentas fiscales haciendo agua, ¿quién va a animarse a traer sus ahorros a Venezuela si sabe que se lo pueden confiscar en cualquier momento bajo el argumento de la soberanía nacional y las políticas redistributivas?
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